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EL PAIS CULTURAL. 27 de Agosto de 2000.  

Empresas y Voluntariado

La solidaridad es un buen negocio

Edison Lanza 

"El estado de bienestar fracasó; el libre juego de la oferta y la demanda no es eficaz para solucionar los problemas sociales; y el tercer sector -las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s)- es impotente para abordar los desafíos contemporáneos".

Con tal dosis de escepticismo la fundación "Con todos los niños" define la situación de los sectores marginados en el modelo de economía de mercado que, con matices, reina en todo el mundo.

Bajo ese presupuesto esta organización, dedicada a la defensa de los derechos de los niños, trabaja desde hace dos años en la tarea de comprometer a las grandes empresas -en definitiva productoras de la riqueza- en tareas sociales. "La convergencia ética (entre empresas y organizaciones sociales) no es sólo necesaria: también es posible", señala sin cortapisas un documento de trabajo de esta fundación. El mecenazgo empresarial es una práctica extendida en el mundo desarrollado; sin embargo en Uruguay -salvo donaciones aisladas a instituciones caritativas- no constituye un fenómeno importante. Hasta no hace mucho tiempo era imposible ver a organizaciones sociales, cuyos integrantes provienen en su mayoría de sectores que comulgan con las ideas de izquierda, trabajar en forma sistemática junto a los empresarios en la agenda social. Un recelo similar se podía observar en los empresarios.

El desarrollo del mecenazgo y el patrocinio que caracteriza el trabajo de la fundación "Con todos los niños" es un ejemplo provocador. Utilizando mecanismos que el mercado ideó para desarrollar lucrativas tareas comerciales, la fundación logró involucrar a ocho grandes empresas, 700 ciudadanos y a organismos del Estado, en la financiación de varios emprendimientos de asistencia a la infancia en situación de riesgo.

Shaw y una vieja polémica

Suena a paradoja que algunas de las empresas más rentables del medio sean las financiadoras del voluntariado: una fuerza cuyo objetivo es mejorar la situación de los desfavorecidos desarrollando una tarea que insume miles de dólares sin retomo. O mejor dicho, con un retorno que se traduce en ciudadanías pero no en dinero.

A decir verdad esa aparente contradicción no encarna un debate novedoso. A principios de siglo Bemard Shaw presentó en Londres la obra teatral La Comandante Barbara, cuyo acto segundo fue presentado por la prensa de la época como "un bochornoso ataque contra el Ejército de Salvación". Los críticos entonces quedaron escandalizados porque la obra sostenía que la mítica organización de asistencialismo aceptaba dinero para sus trabajos sociales de un destilador de licores y de un fundidor de cañones. Shaw fue fustigado porque -según sus detractores- reducía al Ejército "al absurdo y a la hipocresía".

El autor en realidad deseaba trasmitir algo que la sociedad de la época no estaba preparada para aceptar. En una versión prologada de su obra Shaw sostenía: "El Ejército de Salvación debe aceptar ese dinero porque no puede existir sin él y no hay otro dinero que ese (...). La idea de que se puede marcar ciertas Húmedas como infectadas es una superstición individualista nada práctica". La conclusión del autor era que el Ejército y el destilador no podían huir unos de otros, "como no pueden huir del aire que respiran", y que no hay salvación personal si no se salva a toda la sociedad.

Negocios sociales

La primera experiencia de colaboración desarrollada por la fundación "Con todos los niños" fue la recuperación de los paradores municipales en las playas de Montevideo. Pinturas Inca, la empresa patrocinadora, tomó a su cargo la refacción de los característicos lugares. También hubo que lograr la participación de la comuna que era la propietaria de esos lugares.

La apuesta social era abrir las puertas del mercado laboral a jóvenes en situación desesperante, para quienes el delito era una solución más cercana que el trabajo. A dos años de la implementación del proyecto se puede decir que la experiencia resultó exitosa. Más de 30 adolescentes realizan su primera experiencia laboral cada verano en el área gastronómica, los paradores lucen espléndidos y bien atendidos -incluso cada uno lleva el nombre de un artista nacional-, y la empresa aprovechó la inversión en marketing y publicidad como en pocas oportunidades lo hizo.

"Una acción con todos los niños", fue una segunda idea que se puso en practica a mediados de 1998. Aquí la fundación vinculó a un conjunto de empresas como patrocinadoras de un emprendimiento novedoso que utilizó los patrones culturales de la sociedad de consumo. Las empresas respaldan a la fundación ante el público, a fin de que los particulares adquieran acciones -en la acepción comercial- para participar en "empresas sociales".

En este caso Pinturas Inca jugó un papel importante en la presentación de la fundación, Montevideo Shopping aportó financiación destinando el 8% de las utilidades de sus propietarios de las ventas realizadas en la semana previa al día del niño -una donación de U$S 30 mil-; Oca Card fue el vehículo que permitió debitar el dinero de las tarjetas de aquellos ciudadanos que adquirieron acciones sociales; Postal Express recepcionó en todo el país cupones para asociarse a esta empresa. En el plano institucional la Universidad Católica se encargó de la campaña publicitaria y Tea Deloitte y Touche y la Asociación de Escribanos de la auditoria y el control de los fondos recaudados.

En los tres primeros meses la campaña de accionistas sociales consiguió 700 socios que aportan en total U$S 820 mensuales. El producido de la campaña (unos U$S 32 mil a la fecha) se destina a dos proyectos: la chacra La Fronterita y un ómnibus que trabaja con niños de la calle. La chacra, ubicada en las afueras de Pando, es un centro de la ONG "Vida y Educación" que atiende en forma permanente a un grupo de 20 niños: varios de ellos hermanos entre sí, que han sido abandonados o son huérfanos. También funciona allí un sistema de educación en técnicas agropecuarias para adolescentes que han cometido delitos.

El segundo proyecto financiado por los "accionistas" es un ómnibus de la ONG El Abrojo que recorre varias zonas de la capital asistiendo a niños en situación de calle: un grupo técnico integrado por asistente social, chofer, educadores y sociólogo busca las zonas de la capital donde se concentran niños que viven de la mendicidad de la calle. En este caso el objetivo del trabajo no es extirpar a los niños de ese ámbito donde han aprendido a sobrevivir, sino establecer un vínculo con ellos, tratar de insertarlos en la familia de la que provienen y trabajar a partir de su modus vivendi.

El tercer emprendimiento que se lanzará en este año es un sistema de formación para ayudantes en gastronomía, dirigido a jóvenes que no tienen acceso a los canales de educación formal. En este caso los integrantes de la fundación han ido más lejos y consiguieron la financiación de la Kellog Foundalion, que debe su nombre a su creadora y financiadora, una de las empresas multinacionales alimenticias más poderosas del mundo. La escuela gastronómica se ubicará en el Hotel del Lago que pertenece a la Intendencia de Montevideo y brindara formación a 270 adolescentes.

La imagen es todo

"¿Por qué las empresas tienen que responsabilizarse y patrocinar programas sociales?", se pregunta el sociólogo Gustavo Leal, miembro de la Fundación "Con todos los niños". "El mecenazgo y el patrocinio son dos formas particulares de la comunicación de empresa que potencian el capital imagen. Patrocinando la empresa busca mejorar su imagen, desarrolla notoriedad pública al asociar su nombre a una entidad con fines loables, mejora las relaciones en su seno, e impulsa su participación en la en la vida de la sociedad", explica el técnico.

Los países de la Unión Europea promueven concepto de mecenazgo y patrocinio desde mediados de la década del 70. Gran Bretaña, por ejemplo, creó en 1976 -a la luz del modelo de patrocinio deportivo- la Asociación de Empresas Patrocinadoras de la Cultura. Francia, tres años después, creó la Asociación para el Desarrollo del Mecenazgo Industrial y Comercial. "Este desarrollo se produce en plena crisis del Estado benefactor, en cuya concepción estaba implícito que debía hacerse cargo de todos los programas de interés social y público. Es en este período que se acuna la idea de que lo público no es equivalente a lo estatal", añade Leal.

En este último concepto profundiza José Arocena, vice rector de la UCUDAL: "Ante la crisis estatal en Europa surge el concepto de "hibridación". Es decir, actividades en las que intervienen, al mismo tiempo, el Estado, el mercado y el voluntariado: el primer sector, el segundo y el tercero. No hay posibilidades, probablemente, de afrontar los desafíos de la sociedad actual sin lograr complementar estos tres sectores: el regulador, el productor de riquezas y el misionero".

El empresario Rodolfo Merzario, gerente general de Inca, aporta su visión sobre estas experiencias: "Hay algunos motivos básicos para apoyar desde la empresa este tipo de actividades: promoción de la imagen de la empresa y su marca. Una marca es mucho más que los productos que vende. Hay emociones que se generan a nivel de los consumidores y es interés de la empresa hacer una promoción de imagen y marca por esta vía. Otro motivo básico es que el desarrollo de la comunidad mejora el ambiente de los negocios: es mucho mejor desarrollar negocios en una sociedad próspera". En el mismo sentido Marta Penadés, gerenta de marketing de Montevideo Shopping Center, afirma que "la participación en las campañas de bien público otorga al Montevideo Shopping un diferencial en imagen; el cliente sabe que además de obtener satisfacción a sus demandas se encuentra en una empresa que se preocupa por la comunidad".

Este incipiente sistema de patrocinios puede ayudar a resolver los problemas de financiación que padecen las organizaciones sociales, que en muchos casos dependen de los fondos del Estado o de organizaciones internacionales, en ambos casos cada vez más exiguos. 

 

 
   
 

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