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La República, 3 de setiembre, 2000
El reparto de jeringas no aumenta el consumo
ENVIADOS A PUNTA DEL ESTE
La experiencia, inédita en América Latina,
fue presentada por la doctora Silvia Inchaurraga, de la Universidad Nacional
de Rosario, durante la segunda y última jornada del seminario "Virtual
Drogas", organizado por la Junta Nacional de Drogas y la ONG "El Abrojo"
este fin de semana en Punta del Este.
La directora del programa para la reducción de daños
en el consumo de sustancias tóxicas, que viene siendo desarrollado
en la ciudad de Rosario, Argentina, explicó que el modelo apunta
a la prevención, asistencia y reducción de los riesgos y
los daños para aquellas personas que no quieren dejar de consumir.
Una experiencia similar se realiza en varios países
europeos como en España, Holanda y Dinamarca.
La profesional, que también comanda la Red Latinoamericana
para la reducción del daño, se refirió a las experiencias
que vienen siendo llevadas adelante en Brasil, Chile y Bolivia.
Inchaurraga sostuvo que la estrategia utilizada en el programa
no sólo pasa por distribuir jeringas entre los consumidores, sino
que existe un trabajo de calle, desarrollado por promotores comunitarios,
en su mayoría adictos seropositivos, quienes brindan información
a los efectos de reducir los riesgos de sobredosis y contagio de sida.
La labor desarrollada por estos agentes activos, explicó
Inchaurraga, tiene como ventaja la utilización de un lenguaje y
códigos en común con otros consumidores, lo que permite
acceder a aquellas personas que se encuentran en esta situación.
El objetivo es disminuir todos los riesgos asociados a
las drogas inyectables y, especialmente, a las condiciones en que los
consumidores se inyectan.
Disminuir los riesgos
Inchaurraga defendió esta tesis basada en el fracaso
de las políticas de represión utilizadas en la mayoría
de los países, lo que coincide con lo expuesto en la jornada del
sábado por el ministro de la Corte Suprema de Justicia, Guillermo
Guillot.
Ese fracaso, a juicio de la profesional, está sustentado
en el estigma, la marginación y al mito que asocia a los individuos
que poseen drogas para uso personal con delincuentes.
En este sentido, sostuvo que la principal droga utilizada,
vía intravenosa, en América Latina es la cocaína,
que los consumidores se inyectan con una frecuencia de 20 a 30 veces por
día. En el caso de la heroína la frecuencia es de 4 o 5
veces al día. "Este tipo de programas intenta acercar al individuo
a los sistemas de salud y que consuman bajo un mínimo de condiciones
necesarias".
"Existe evidencia científica de que no se ha incrementado
el uso de estas drogas en los países donde se implementó
este tipo de políticas para la reducción de los daños.
Además, no es necesaria la abstinencia para ingresar a este tipo
de programas", manifestó.
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