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Diario La República,
4 de diciembre, 2002.
SE DETECTO UN ALTO CONSUMO DE CRACK
EN BARRIOS MARGINALES;
SU EFECTO ES INMEDIATO Y NOCIVO PARA LA SALUD
La droga de los pobres
MARCELO BUSTAMANTE
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* Desde hace por lo menos un
año, cientos de jóvenes marginados uruguayos vienen
consumiendo una perjudicial, potente y placentera droga: el crack.
Con sólo $ 40 pesos es posible obtener este producto de baja
calidad elaborado con los desechos de la cocaína mezclado con
amoníaco o bicarbonato de sodio. |
Para los "malucos" que están
en el negocio de producir o consumir crack, la droga es conocida como
"la latita". Su aspiración puede provocar algunos minutos
de intensa evasión de la realidad pero al mismo tiempo, generar
gravísimas consecuencias orgánicas afectando los pulmones
y el cerebro.La "mala droga" llegó a Uruguay desde Colombia,
pasó por Brasil y hoy es adoptada por "tristes pelados del
Borro", al igual que en muchos barrios pobres de Montevideo. Más
que incipiente, el consumo es considerado por las autoridades como preocupante.
No es el fino crack consumido por los pobladores del primer mundo, donde
el poder adquisitivo permite calentar una cantidad de cocaína pura
suficiente para lograr la cristalización del producto. Adoptando
un símil, los uruguayos con esta droga no están tomando
whisky importado, sino que ingieren "alcohol azúl con alpiste".Los
efectos orgánicos de este crack suelen ser destructivos al introducirse
a través de las vías respiratorias. Los pulmones prontamente
quedan dañados y se provocan grandes trastornos en el cerebro.Está
siendo la adicción preferida de los más pobres, según
se informó a LA REPUBLICA desde distintos centros vinculados a
la problemática. La droga se caracteriza por ser potente, de rápido
impacto y al tener un efecto de corta duración, provoca en el adicto
la necesidad de un nuevo consumo. La dosis tiene un costo aproximado de
$ 40, mientras que un gramo de cocaína pura cuesta $ 200.La organización
El Abrojo, a través de su programa "El Barrilete", que
procura la reducción de riesgos y daños en el consumidor
en el barrio Casavalle, detectó que hace un año el crack
se introdujo en esa zona. Prontamente fue adoptado por muchos marginados
que dejaron de lado la inhalación de pegaprén a fuego lento
y optaron por aspirar el humo de la droga mientras el producto se calentaba
en una lata de refresco.El crack de usual consumo en Centro América,
está hecho con la denominada "pasta base" de la cocaína,
(con restos impuros de la droga) cortada o mezclada con amoníaco
o bicarbonato de sodio, productos que se pueden comprar en una farmacia
sin la obligación de presentar una receta médica.Estos elementos
son calentados por ejemplo en una cuchara con un mechero o encendedor
hasta que se pueda formar una bolita con la pasta que luego es colocada
de una lata de bebida y se vuelve a calentar. Luego de unos minutos se
escucha el característico ruido "crack , crack" de la
cristalización. El humo producido es lo que se inhala. De acuerdo
a lo informado por la Junta Nacional de Prevención del Consumo
de Drogas, el crack generalmente es consumido por grupos que "se
pasan" la lata. El efecto es inmediato, dura unos pocos minutos y
provoca en las personas actos compulsivos. Como con otras drogas, pero
en este caso más que nada por la necesidad de repetir la dosis,
la adicción lleva a algunos a "robar o vender lo que tengan"
a fin de poder comprar el producto.A pesar de lo presuntamente placentero
que puede ser para quien la consuma, sus efectos negativos tiene serias
repercusiones sobre la salud del individuo. La memoria y el aparato respiratorio
son los más dañados.Se genera una insuficiencia respiratoria
denominada "pulmón de crack", provocando una neumonitis
química y aparecen problemas respiratorios graves.Fredy Da Silva,
director del centro de rehabilitación Izcalí, indicó
a LA REPUBLICA que en poco más de una semana, la persona que consume
crack, puede convertirse en dependiente. Desde la Junta Nacional contra
la Droga, se especificó físicamente, el adicto experimenta
grandes adelgazamientos, pérdida del apetito, acompañado
por un deterioro físico generalizado.El organismo estatal entiende
que el crack no demorará en extenderse en la población,
(ya se instaló en las zonas rojas) afectando ya a adolescentes
y jóvenes carenciados que por la desnutrición y la inadecuada
alimentación tienen sus defensas bajas. Otros de las consecuencias
del consumo, son las quemaduras experimentadas en la boca y la nariz,
debido a la inhalación de la lata caliente.Los consumidores comienzan
además a tener problemas de relacionamiento social y con tal de
conseguir la droga, para evadirse de los problemas "son capaces de
vender hasta el marco de la ventana de la casa", acotó la
psicóloga Andrea Martínez, de la ONG El Abrojo.Actualmente
el mayor consumo de droga en el país es de marihuana, luego le
sigue cocaína y en tercer lugar, viene el crack algo alejado pero
en aumento.En muchos barrios marginados existen tres generaciones de consumidores,
donde la drogadicción está naturalizada. Usualmente, son
los abuelos los que apoyan la recuperación de los adolescentes,
mientras que el Estado y las organizaciones privadas recomiendan una vez
instalado el daño, plantear un consumo alternativo. Desde la Dirección
de Narcóticos se aclaró que su función es incautar
la droga. "El uso de la droga es ilimitada y la única barrera
es la imaginación del consumidor", dijo a LA REPUBLICA el
subdirector Hugo Zachow.La "latita", también denominada
la "novia", no sólo es utilizada en Casavalle sino que
se estima que llegó a otros barrios de Montevideo.Desde hace unos
meses, las dependencias de Salud Pública comenzaron a recibir a
intoxicados por crack, quienes debieron ser internados para recibir tratamiento.Por
su parte Da Silva, director de Izcalí, afirmó que se trata
de una ironía a la rioplatense, llamarle crack, "a esta sustancia
barata, ordinaria y adictiva". Sostuvo que "pega fuerte",
y provoca agresividad, delirio y alucinaciones en el consumidor. "Esta
es la droga de los pobres; los ricos no la utilizan porque es mala",
sostuvo el técnico quien afirmó que este producto traerá
problemas para Uruguay.El presidente del Instituto Nacional del Menor
(Iname) Martín Marzano reconoció la incidencia negativa
que esta droga tiene para los adolescentes. Anunció que se implementará
una reestructura institucional para enfatizar el trabajo de la división
de prevención de adicciones.
Inauguran Centro de Referencia en Casavalle
Mañana se inaugurará un Centro de Referencia en Drogas,
en Aparicio Saravia entre San Martín y Burgues. La propuesta está
orientada a la reducción de riesgos y daños vinculados al
uso problemático de drogas, dirigida al abordaje integral de niños,
adolescentes y usuarios de sustancias, abarcando sus contextos comunitarios
y familiares.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Junta Nacional contra las Drogas,
el Instituto de Educación Popular El Abrojo y la Comunidad Misiones-Casavalle.
El objetivo es desarrollar estrategias de reducción de daños
como una metodología válida para la implementación
de políticas públicas contra el consumo de drogas. *
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