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La Republica, 15 de diciembre,
2002.
Canción con todos
* Jorge Drexler se presenta hoy a
las 18.00 horas en Playa Ramírez en un recital gratuito organizado
por Puente al Sur, un sitio web apadrinado por el músico que intenta
servir de nexo para todos los uruguayos que viven en el exterior. Se venderán
bonos para colaborar con diversos comedores barriales.
RAUL FORLAN LAMARQUE
Todos los caminos, hoy, parecen conducir a la figura de Jorge Drexler:
entrevistas por aquí y por allá, candidaturas para el Grammy,
una de las revelaciones dentro de los premios MTV latinos, saga de conciertos
en el exterior con severo impacto y saga de conciertos cuando regresó
a la ciudad, con lo que pudo satisfacer al público en cinco jornadas
maratónicas y eufóricas en la confortable Sala Zitarrosa.
Y el camino de hoy es rumbo al escenario que se montará en Playa
Ramírez. En ese lugar confluirá una multitud con real apetito
cancionístico. Desde las 18.00 el compositor despedirá un
año pleno de satisfacciones personales a partir de su sensibilidad
y su talento, de su persistencia y su alto profesionalismo ya comprobado
largamente.
De aquel iniciático Jorge Drexler tan perfecto en su economía
de gestos, casi deliberadamente monótono como melancólico
con sus herramientas expresivas (voz y guitarra, textos) que deslumbró
a Joaquín Sabina y que ciertamente lo adoptó cuando decidió
abrirle las puertas en España, queda tal vez el objetivo de seguir
manteniendo una proyección de crecimiento. Por entonces había
que tomar riesgo y se lo tomó, al punto tal que actualmente es
una de las voces que han generado un frondoso vehículo comunicacional
con el público ibérico.
Queda, asimismo, la figura más que palpable del cantautor cada
vez más inquieto, más variado, de mayor volumen creativo
e interpretativo, especialmente a partir del diseño de sus dos
últimos trabajos discográficos: Frontera y Sea, dos discos
que pueden leerse como uno, sobre todo por la concepción arreglística
y por las preocupaciones que han fundado una química poética
por momentos de alto vuelo, tanto cuando recoge esos detalles de la cotidianidad
como cuando pregunta y repregunta desde un lugar o no lugar metafísico.
Saberse, intuirse, sospecharse, pertenecer a un lugar que actualmente
se mueve, es quizás el copyright de Jorge Drexler al momento de
fundar una poética más reflexiva, de trazo melancólico
y a la vez transparente. Una poética despojada, aunque contundente
en la celebración de las palabras, de un lenguaje por momentos
radiante.
Lo cierto es que este renovado Jorge Drexler, en su lógica de cambio
y en sus hondos principios de deseo, se propuso golpear a los potenciales
receptores, y vaya si lo ha logrado. Ultimamente, y aun cuando no reniega
de seguir trabajando absolutamente solo, ha formado una suerte de sincrónica,
refinada banda que le ha otorgado --como a sus mencionados discos-- una
mayor incidencia, una mejor presentación de las canciones, un mejor
recorrido del repertorio y una intensificación de su carisma escénico,
así como una exuberante, sólida (con mayor swing y poder
de arrastre) ejecutividad interpretativa.
Hay madurez, oficio, rotundidad en el proyecto de Drexler. Podrían
marcársele ciertos altibajos compositivos, pero en la globalidad
se trata de un cantautor genuino que valdrá la pena escuchar esta
tarde/noche cuando suba al escenario de Playa Ramírez. *
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