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Intendencia presentó mapas de exclusión
e inclusión social de Montevideo
Muchas ciudades dentro de una ciudad que no se reconoce
Ayer en la IMM se presentó la primera etapa de trabajo
del Observatorio Montevideo de Inclusión Social, enmarcado en el
proyecto Red 10 "Lucha contra la pobreza urbana" que integra a decenas
de municipios de Latinoamérica y Europa. Las conclusiones expuestas
mostraron un Montevideo fragmentado, sumamente pobre y desigual.
Estos mapas representan los barrios (señalados
en negro) donde se concentran las personas que: no han culminado primaria,
no han terminado la educación obligatoria, sólo se atienden
en salud pública, son indigentes y tienen empleos precarios.
LOURDES VITABAR
Para desarrollar la investigación que concluyó
en la construcción de más de 200 mapas que examinan las
condiciones de exclusión e inclusión de Montevideo se reagrupó
a los 62 barrios que lo conforman en 48, de forma tal que fueran representativos
a nivel estadístico.
Tanto el intendente interino de Montevideo, doctor Adolfo
Pérez Piera, como la directora del Departamento de Descentralización
de la IMM, profesora Ana Olivera, coincidieron en señalar que los
trabajos presentados ayer no son un fin en sí mismos, sino el inicio
de un proceso de definición de políticas sociales y del
seguimiento de impacto de las mismas en los distintos barrios del departamento.
Para ello el Observatorio Montevideo, que se enmarca en la Red 10 (integrada
por municipios de Latinoamérica y Europa, para luchar contra la
pobreza de sus habitantes), cuenta con la financiación de la Unión
Europea por tres años.
"Estos mapas son una herramienta similar a una lupa, que
nos permitirá focalizar mejor cada barrio y aplicar los programas
con mayor efectividad. Hasta ahora la IMM solo contaba con la visión
subjetiva de los actores locales, que por otra parte coinciden con los
resultados obtenidos, pero ahora tenemos un fundamento objetivo para determinar
porque en un lugar una política social es más necesaria
que en otro. Ello redundará en un mejor aprovechamiento de los
recursos y en un mayor beneficio de los ciudadanos", aseveró Olivera.
Por su parte, Pérez Piera remarcó que si
bien "la inclusión y la exclusión han sido ejes orientadores
de las acciones del gobierno municipal, pero se ha comprobado con desazón
que Montevideo luego de la crisis del año 2002 se ha convertido
en una ciudad cada vez más injusta, inserta en un país cada
vez más injusto y desigual". Al tiempo que señaló
que es "más grave la concentración etaria, que implica a
los más jóvenes, que la espacial", ya que supone un futuro
inquietante si no se toman las medidas necesarias para revertir la situación.
A su vez, indicó que esto es posible debido a que la pobreza "no
es una condición natural del país sino el resultado del
modelo de desarrollo que se ha aplicado" hasta el momento.
Polos opuestos
El coordinador técnico del proyecto, sociólogo
Gustavo Leal, puntualizó que "la exclusión social se puede
representar como la acumulación en el tiempo y en el espacio de
riesgos específicos que dificultan o impiden la realización
de ciertos derechos (civiles, sociales, económicos, políticos
y culturales) y la integración del grupo afectado con su medio
o a la sociedad". Y subrayó que "desde esta perspectiva los excluidos
son colectividades, grupos sociales y no individuos aislados. Montevideo
no es uno sino muchos. Algunos tan distintos que no se reconocen entre
sí".
El análisis de cada factor que contribuye en el
desarrollo de estos fenómenos sociales se basó en datos
obtenidos de distintos organismos públicos, así como a través
de actores sociales, a los que se sumó los registros que ya poseía
la IMM.
Los resultados de estos estudios disponibles en internet
(www.montevideo.gub.uy/observatorio) se presentan a nivel barrial en mapas
donde la gama cromática va desde el verde, pasando por el amarillo
y llegando al rojo. En todos los mapas el color verde identifica a los
barrios con mejores desempeños en ese indicador y los rojos las
situaciones más críticas.
En ese sentido, los datos proporcionados por el Observatorio
muestran que en Montevideo la exclusión social, junto con la pobreza,
se han polarizado, permitiendo distinguir con claridad zonas donde está
muy presente y otras donde es prácticamente nula. Este fenómeno,
no es algo nuevo sino que deriva de un proceso de solidificación
que tiene más de 20 años, por lo que en algunos barrios
la concentración de la pobreza y el aislamiento social permanecen
desde hace dos décadas incambiados.
La sistemática localización y concentración
en 16 barrios de la capital de los mejores desempeños educativos,
los mejores niveles de talla, los menores niveles de desempleo y los mejores
servicios, las viviendas sin hacinamiento, entre otros indicadores sociales,
económicos y demográficos, ha permitido que solo un 30%
de la población se haga partícipe de los mejores niveles
de vida y las principales oportunidades sociales. Estos barrios son Carrasco
y Punta Gorda; Punta Carretas y Parque Rodó; Pocitos; Malvín;
Centro; Parque Batlle, Villa Dolores; Tres Cruces; La Comercial; La Blanqueada
y Larrañaga; Buceo; Prado, Nueva Savona. La otra cara de la moneda
esta formada por un 25% de los montevideanos que viven en 12 barrios de
la zona oeste y noreste de la capital que en su conjunto tienen más
del 75% de los indigentes, más del 60% de los pobres, la mayoría
de los hogares con hacinamiento y la mayoría de quienes no han
culminado los estudios obligatorios. Allí también se concentra
el 85% de los hurgadores y la casi totalidad de los asentamientos. Los
barrios son Las Acacias; Piedras Blancas; Manga; Toledo Chico; Punta de
Rieles, Bella Italia; Jardines del Hipódromo; Paso de la Arena;
Tres Ombúes, Victoria; Bañados de Carrasco y Villa García,
Manga rural; Casabó, Pajas Blancas; La Paloma, Tomkinson y Casavalle.
Heterogénea pero sin contacto
La "pobreza localizada", es una expresión del resquebrajamiento
del tejido social del barrio como escenario público de socialización,
debido a que la población presenta rasgos heterogéneos pero
no tiene espacios comunes donde la diversidad entre en contacto y permita
la integración y el enriquecimiento de las experiencias de los
distintos grupos. También es manifestación de otro Uruguay,
diferente al aún vigente en el imaginario social, donde lentamente
se van anidando otras referencias culturales y otros patrones de conducta
que se distancian del hasta ahora modelo integrador.
"Desde el punto de la estructura etaria el promedio de
Montevideo se acerca a los países europeos y el de los asentamientos
se iguala a los países centroamericanos. La diferencia es que a
Europa y Centroamérica la separa un océano, aquí
nos separan menos de 20 minutos de viaje", reflexionó Leal.
Esta polarización, según el sociólogo,
también cuestiona la constante relocalización de comunidades
en la periferia mediante los programas de vivienda nacionales y municipales,
que salvo algunas experiencias puntuales de sentido contrario, ha motivado
el crecimiento "aluvional" de los asentamientos irregulares, produciendo
además de la saturación de servicios, "una mixtura social
poco diversa que ha favorecido procesos de guetización de comunidades,
de rivalidades entre pobres y de superposición de programas y proyectos".
En esta lógica de análisis, Leal sostuvo que desde hace
"ya mucho tiempo" los habitantes de la capital "no generan un sentido
compartido". Ya que los procesos de exclusión de los más
privilegiados a través de las rejas, las escuelas privadas, y los
espacios de recreo y socialización que evitan el espacio público
del barrio se contrapone con los elementos que excluyen a los otros mediante
el desempleo histórico, desnutrición, el rezago escolar
y la alta preponderancia de un bajo clima educativo. Sin embargo en uno
y otro sector estos factores constituyen aspectos sintomáticos.
Finalmente, el sociólogo, se permitió dejar de lado lo trágico
de los datos presentados para afirmar que "luego de este invierno la primavera
está llegando. Dejemos el pesimismo para otras épocas".
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