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Los desafíos de la
vida cotidiana obligan a poner en
funcionamiento recursos para el
desarrollo personal y el
relacionamiento social que pueden
ser considerados necesidades
individuales y colectivas. Tomar
decisiones, resolver conflictos y
comunicarse asertivamente son
algunas de las habilidades que
diariamente se ponen en práctica al
interactuar.
Los ámbitos
tradicionales de socialización
primaria (familia, escuela,
comunidad o barrio) que han sido
históricamente promotores de la
adquisición de competencias de
“preparación” para la vida social,
actualmente están afectados por
grandes cambios que obligan a
reforzar y re-pensar la forma en que
se desarrollan las Habilidades para
la Vida, asociándolas a la Educación
en Valores.
El enfoque de la
Educación en Habilidades para la
Vida no es reciente en su
aplicación; tal vez su “novedad”
radica en centrarse en el sujeto y
considerar a dichas habilidades como
parte de los recursos personales que
deben ser estimulados desde la
infancia y enriquecido durante toda
la vida.
Las Habilidades para
la Vida son características del
“ser” que, en tanto formas de
“hacer”, “”pensar” y “sentir”
permiten a las personas vincularse y
establecer relaciones efectivas para
obtener resultados positivos del
entorno social de una manera
pacífica y respetando los derechos y
opciones de las otras personas.
Al igual que todos
los comportamientos humanos, no se
nace con ellas sino que se aprenden
interactuando y pueden modificarse.
Nuestro Programa
utiliza la clasificación difundida
por la OMS – OPS que propone un
grupo de diez habilidades:
-
Conocimiento de
sí mismo
-
Empatía
-
Comunicación
efectiva o asertiva
-
Relaciones
interpersonales
-
Toma de
decisiones
-
Solución de
problemas y conflictos
-
Pensamiento
creativo
-
Pensamiento
crítico
-
Manejo de
emociones y sentimientos
-
Manejo de
tensiones y estrés
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