En Uruguay, casi 8 de cada 10 mujeres (1.100.000 mujeres) han vivido violencia basada en género en algún momento de sus vidas (sexual, física, psicológica y/o patrimonial), según la 2da. Encuesta de Prevalencia de sobre Violencia Basada en Género y Generaciones, 2019. Esta cifra recoge la ocurrencia de VBG al menos en alguno de los ámbitos relevados (social, educativo, laboral, familiar) y da cuenta de la gravedad del problema.
La violencia de género impacta múltiples dimensiones de la vida de las mujeres: afecta su salud física y mental, su trayectoria educativa, sus habilidades sociales y políticas, y sus oportunidades laborales. Estos efectos se profundizan en un contexto general de desigualdad y discriminación, limitando su desarrollo personal y comunitario.
En el mercado laboral uruguayo persisten fuertes brechas de género. En 2021, el desempleo femenino fue de 11,2% frente a 7,8% en varones, cifra que durante la pandemia llegó a 14,2% para mujeres y 8,6% para hombres.
Las más afectadas son mujeres de menores recursos y del interior del país.
Entre jóvenes, la desigualdad también es marcada: la tasa de desempleo juvenil asciende a 26,4% entre 18 y 24 años. Para este tramo, las mujeres registran un desempleo de 28,5% frente a 23,4% de los varones; entre 25 y 29 años, 14,2% y 8,1% respectivamente.
La violencia basada en género atraviesa todos los niveles socioeconómicos. Las mujeres de estratos bajos reportan más violencia en el ámbito privado, mientras que las de estratos altos y con mayor educación la experimentan con más frecuencia en espacios públicos y laborales.
La Ley 19.580 (2018) establece que la violencia basada en género constituye una forma de discriminación que vulnera la libertad, dignidad, integridad y seguridad de las mujeres en todas sus dimensiones.
PROGRAMA SOCIO LABORAL – EL ABROJO
El Programa Socio Laboral de El Abrojo orienta su acción para crear ciudadanía fortaleciendo el derecho de las personas. Apuesta al empoderamiento y la participación como motor para el desarrollo de las competencias personales que requiere el mundo del trabajo en este nuevo tiempo. Lo instrumenta generando acciones y dispositivos innovadores, en conjunción con diversidad y multiplicidad de actores públicos y privados, desde una perspectiva de desarrollo local con base en el territorio. Entendemos al #Trabajo como Motor De Oportunidades.
En particular, hoy presentamos la línea de empoderamiento económico para mujeres, sobrevivientes a la violencia basada en género y que se enfrentan a las persistentes brechas de género en el mundo del trabajo, que implica un desafío mayor en tanto ámbito de participación en el espacio público.
Lo hacemos desde la perspectiva del empoderamiento personal, activando procesos donde se reconozcan como mujeres (en un sentido amplio de la construcción de lo femenino), como trabajadoras y como ciudadanas.
El papel que desempeña el trabajo es una pieza clave para fomentar la integración social de las mujeres, así como para facilitar su autonomía personal, económica y social.
Por tanto, es fundamental promover tanto el acceso de las mujeres al mercado laboral como su permanencia en él, o la generación de emprendimientos liderados por mujeres y más aún cuando se trata de mujeres que sufren o han sufrido violencia de género.
La autonomía económica de las mujeres es un elemento central para la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas.
Invertir en mayores oportunidades para la participación de las mujeres en el empleo, ya sea dependiente o por cuenta propia, contribuirá, de esta manera, a proteger a miles de mujeres y niñas que enfrentan distintas violencias, desde un enfoque preventivo y orientado a garantizar sus derechos de manera integral.
Cuando una mujer puede participar y controlar el uso de los recursos (poder) y definir y tomar decisiones (agencia), está en mejores condiciones para avanzar de forma autónoma.
Por esta razón, desde el Programa Socio Laboral promovemos el diálogo y buscamos construir acciones que vinculen personas, instituciones, empresas, que quieran contribuir con ponerle fin a la violencia de género desde el lugar y relaciones que habitan, apoyando la integración económica de mujeres que estén transitando situaciones de violencia o estén en salida de esas situaciones.
Apoyando a pequeños emprendimientos liderados por mujeres que puedan insertarse en las cadenas de valor que integran y generando una transformación interna de sus políticas de recursos humanos, relacionamiento interno, carreras, corresponsabilidad, etc.
Es prioritario pensar en acciones integrales, participativas, pensadas y compartida entre sociedad civil, instituciones públicas, empresas, comunidad y las mujeres protagonistas, que redunden sustancialmente en la mejora de su calidad de vida y la de sus familias, en el logro de la igualdad sustantiva y también en la mejora de las comunidades que habitan.
Sumate y contribuí a ponerle fin a la violencia de género en tu departamento, ciudad, comunidad, empresa y familia.
Compartimos datos útiles si estás viviendo una situación de violencia basada en género o conoces a alguien que la está viviendo:
Alcance Nacional:
0800 4141 ó *4141 Antel o Movistar: Línea gratuita de alcance nacional. Servicio telefónico de orientación gratuita a mujeres
0800 5050: servicio que recibe denuncias de violencia hacia niños, niñas y adolescentes.
Teléfono 2400 0302 internos 5503 – 5505 – 5512: Servicio de atención a mujeres en situación de violencia basada en género.
En Montevideo
«NO ESTÁS SOLA» por Whatsapp al 099 019 500
Línea 1950 8888: los 365 días del año de 18 a 21 h.
Línea 1950 8809: para mujeres con discapacidad.
Alcance Nacional:
Línea 0800 5000: recepción de denuncias anónimas.
911 Emergencias (app)
Si te interesa activar acciones de cuidado en tu comunidad aquí te compartimos algunos materiales realizados por organizaciones comunitarias





